Café Central

3
6596

cafe central

En una ciudad con cafés tan bonitos, tener el honor de ser el más embemático no es poca cosa. Ubicado en el precioso edificio de la Galeria Ferstel y con mas de 150 años de presencia en Viena.

Es uno de los referentes de Viena tanto para los turistas con para los locales de gusto refinado que frecuentan esta joya de la hostelería austriaca presidida por los cuadros de Sissi Emperatriz y Francisco Jose de Austria.



Sus columnas y la decoración del interior nos transportan a la época imperial lo que acompañado de la música de piano en directo termina por rematar una atmósfera muy difícil de igualar.
No se puede estar en Viena y no ir. Un clásico total por el que han pasado los más ilustres personajes.

Historia y Legado: El Salón de la Intelligentsia Europea

Inaugurado en 1876 en el palacio Ferstel (un monumental edificio neorenacentista), el Café Central se convirtió rápidamente en el epicentro intelectual y político de la Viena finisecular. No era simplemente un lugar para tomar café, sino una “oficina de alquiler” para la élite pensante de la época, donde por el precio de una taza de café se podía disfrutar de calefacción, luz, periódicos internacionales y un espacio ilimitado para crear y debatir.
Fue el refugio predilecto de figuras que moldearon el siglo XX:
  • Literatos y poetas: Peter Altenberg (cuyo monumento recibe a los visitantes en la entrada), Hugo von Hofmannsthal, Arthur Schnitzler, Karl Kraus y el joven Stefan Zweig.
  • Revolucionarios políticos: León Trotsky, quien según la leyenda pasaba sus jornadas jugando al ajedrez aquí antes de la Revolución Rusa. Vladimir Lenin también fue asiduo.
  • Psicoanalistas y científicos: Sigmund Freud y Alfred Adler.
  • Filósofos: El círculo del Círculo de Viena, con figuras como Moritz Schlick.
Se dice que cuando alguien advertía al conde Berchtold (ministro de Asuntos Exteriores) sobre el riesgo de una guerra en los Balcanes, este respondía: “¿Guerra? ¡Imposible! En el Café Central están todos jugando al ajedrez”.

Consejos para el Visitante

  • Horario y Espera: Abre todos los días, generalmente de 8:00 a 22:00 (horarios de conciertos pueden extenderlo). Suele haber colas, especialmente por las tardes. La mañana temprano o el horario de almuerzo pueden ser más tranquilos.
  • Ubicación: Herrengasse 14, en el primer distrito, a pocos pasos del Hofburg y la Plaza de San Miguel (Michaelerplatz).
  • Precios: Es uno de los cafés históricos más prestigiosos, por lo que los precios están en el rango medio-alto. Se paga tanto por la calidad como por la experiencia histórica y el ambiente único.
  • Vestimenta: No hay un código estricto, pero el ambiente invita a una vestimenta “casual-elegante”. Evitar el deportivo extremo.
  • Protocolo: Al sentarse, el camareross traerá la bandeja con los periódicos (colgados en perchas de madera). No es necesario pedir la cuenta al mismo tiempo que se pide; es costumbre tomarse el tiempo necesario. La propina es habitual (redondear o dejar un 5-10%).
  • Música en vivo: La mayoría de las tardes hay conciertos de piano o música de cámara que enriquecen aún más la atmósfera.

Experiencia

Es un lugar histórico donde puedes comer sin tener que hipotecar la casa. Por dentro es espectacular, la decoración y el ambiente son partes fundamentales de la experiencia. El servicio es rápido y agradable.

Pastelería excepcional. Precios razonables. Quizás, como todo lo que se convierte en atracción turística, demasiado visitado, pero se accede rápido a una mesa, aún así y la atención sigue siendo atenta.

La comida es muy aceptable, pero las tartas y postres que tienen expuestas son una maravilla. Dicen que se disputaban la autoría de la tarta Sacher precisamente con el Hotel Sacher (está claro quién ganó).

Recorriendo cafés históricos

Para los amantes de los cafés históricos, recomendamos el New York de Budapest y el  Café Gerbeaud.  En Roma el Café Greco y en Lisboa el Café Nicola.

3 Comentarios

Dejar respuesta