Avenida Ringstrasse

La calle Ringstrasse de Viena tiene 5,3 kilómetros de largo. Distancia suficiente para dar cabida a numerosos edificios monumentales, que se construyeron durante el Historicismo de entre 1890 y 1890.

Los edificios que allí se erigen, desde la Ópera Nacional hasta el Museo de Historia del Arte, se cuentan hoy entre los monumentos turísticos más importantes de Viena.

El Ring encarna el deslumbrante estilo “historicista”, inspirado en las formas del pasado. Pasea por el bulevar para disfrutar de sus diferentes monumentos, detenerte en uno de sus numerosos cafés vieneses, como el Café Landtmann, o asistir a uno de los muchos eventos que lo llenan de vida a lo largo del año.


Historia de Ringstrasse

La muralla, que encerraba la Viena histórica (AltStadt), se acompañaba de un extenso glacis que separaba la ciudad interior de los suburbios (Vororte) surgidos más allá de esa inmensa reserva militar. Este gran anillo espacial (Ring), que no se cerraba por el norte debido a la presencia del Donaukanal, junto con el solar de las murallas derribadas, fue el territorio sobre el que asentó el paradigma urbano y arquitectónico de una época.

Con la construcción de la Ringstrasse, iniciada en 1857, Viena atrajo la atención internacional. El debate urbano sobre los trazados viarios, la configuración y articulación entre espacios residenciales, grandes equipamientos públicos y amplias zonas verdes, la estrategia de actuación vinculando particularmente a la iniciativa privada o la proposición de la monumentalidad arquitectónica desde el historicismo, colocaron a Viena en boca de todos. Se estaba definiendo el carácter de la ciudad burguesa de la segunda mitad del siglo XIX, la denominada Ciudad Posliberal.

La Ringstrasse se convirtió en la representación de una época en la que el Imperio Austro-húngaro, esa invención bicéfala e inconsistente, caracterizó un conservadurismo decadente que se resistía a desaparecer. Pero también allí acabó ubicándose el símbolo que advertía de su final. En 1897, se levantó, entre mastodontes historicistas, el pequeño edificio de la Sezession que proclamaba un nuevo tiempo.